Colegio Don Bosco Iquique

Lunes, 14 Diciembre 2020

Evangelio martes 15 de diciembre 2020.

La Palabra dice

Mt. 21, 28-32 - “Les llevan la delantera”.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: ‘Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña’. El respondió: ‘No quiero’. Pero después se arrepintió y fue.
Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: ‘Voy, Señor’, pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?”
“El primero”, le respondieron.
Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”.

La Palabra me dice

Jesús dirige esta simple parábola a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo. Un padre pide a dos de sus hijos que vayan a trabajar a su viña. El que parecía menos dispuesto a hacerlo, responde primero bruscamente, pero al fin es el que obedece; como quien recorre un camino de ida y vuelta, termina pudiendo más el llamado de su padre. El otro, con una disponibilidad admirable, dice que sí pero no va a la viña; todo lo suyo queda en palabras. Este hijo se parece a los guías religiosos del pueblo, que si bien saben de Dios y parecieran seguir fielmente sus caminos, vacían de contenido la ley del Señor. No pueden hacerse humildes y prescinden de la conversión. Ven con sorpresa que la “escoria” del mundo les tomen distancia, se les adelanten en el Reino de Dios.

El discípulo de Jesús es el que tiene palabra, es el “sí” a la aceptación incondicional de la voluntad del Padre. Dios solo pide esta apertura a su salvación. Nos pide ser pobres que la ansían y reciben como su mayor tesoro. Esto es lo que nos gana el corazón de Dios. Responder con la vida, plenamente; no ser magníficos ni virtuosos. Los sacerdotes, los letrados, los ancianos y doctores de la ley constituían una buena sociedad religiosa, observante de las buenas costumbres. Pero Jesús no contaba entre ellos. Él se mezclaba con gente despreciable, marginados social y religiosamente. Todos ellos merecieron heredar las promesas hechas a los pobres de Yavé. Capaces de reconocerse necesitados de misericordia, convertidos a Él, los pobres de Dios, saben aprovechar la segunda oportunidad. 

Con corazón salesiano

El ambiente campesino del pequeño pueblo italiano de Lu de Monferrato ha sido una auténtica viña del Señor por el número de vocaciones que allí despertaron. El ejemplo más conocido es el de la familia Rinaldi. Dos hijas se hicieron hermanas salesianas, pioneras y valientes misioneras. Entre los varones, cinco fueron sacerdotes salesianos. El más conocido de ellos, Felipe, fue tercer sucesor de Don Bosco.

En el pueblo de Mirabello, Felipe tuvo la posibilidad de encontrar al santo de los jóvenes y de confesarse con él. Un hecho y una fascinación que lo acompañarán y —en cierta— forma lo “perseguirán” por mucho tiempo. Don Bosco no lo pierde de vista por años, insiste, y cuando madura la hora de Dios, lo apremia hacia una elección. Bajo su mirada, a los 20 años, durante un coloquio tiene lugar nuevamente la experiencia fundante de Mirabello. Una segunda y gran oportunidad para Felipe. El llamado del Padre termina pudiendo más que los proyectos que lo “demoraban” en la decisión. Felipe siente la certeza de su vocación, da el “sí” de la aceptación incondicional, y lo deja todo. Como salesiano y sucesor de Don Bosco, será su imagen viva. Con su testimonio de vida y su visión de la salesianidad, dará un empuje extraordinario a la Congregación. Audaz, y atento a los signos de la historia, será el alma de múltiples respuestas a los tiempos nuevos, que harán revivir el carisma en su autenticidad.

A la Palabra, le digo

Te seguimos, Señor Jesús,
pero para que te sigamos, llámanos.
Porque sin ti nadie avanza.
Que sólo tú eres el camino, 
la Verdad y la Vida.

Recíbenos,
como un camino acogedor recibe.
Aliéntanos como la verdad alienta.
Vivifícanos, puesto que Tú eres la Vida.

Link canción:

https://www.youtube.com/watch?v=vzNcAdRz8VM

Fuente: donbosco.arg.or/youtube/google.

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