Colegio Don Bosco Iquique

Martes, 15 Diciembre 2020

Evangelio miércoles 16 de diciembre 2020.

La Palabra dice

Lc. 7, 19-23 - “Lo que han visto y oído”.

Juan el Bautista, llamando a dos de sus discípulos, los envió a decir al Señor: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”.
Cuando se presentaron ante Jesús, le dijeron: “Juan el Bautista nos envía a preguntarte: ‘¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?’”.
En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. Entonces respondió a los enviados: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!»

 

La Palabra me dice

El Bautista, desde su calabozo, ha oído hablar de Jesús y de sus obras, que no parecen responder a la figura mesiánica que había esbozado él ante la gente, con severas imágenes, para urgir a la conversión de un juicio inminente. Por eso envía a dos de sus discípulos con esta pregunta para Jesús: “¿Eres tú?”. Antes de responder y en presencia de los emisarios, Lucas escribe que Jesús curó a muchos enfermos y dio la vista a muchos ciegos. Con esto, ya estaba respondida la pregunta; solo restaba enviarlos para anunciarle a Juan lo que habían visto y oído. Signos mesiánicos claros de que el Reino de Dios había llegado en él. Podía estar seguro el Bautista. Pero ciertamente Jesús sabía que su perfil de Mesías no respondía a la expectativa judía. Por eso es que agrega: “bienaventurado el que no se escandaliza de mí”. Dichosos, dichosas quienes hayan entendido que este Mesías vino a servir.

Las curaciones y el anuncio a los pobres son señales del Reino. Jesús no remite al culto del templo y la sinagoga, a la ley de Moisés, la observancia del sábado, las purificaciones ni los ayunos, signos todos estrictamente religiosos. Jesús acentúa los signos de la liberación encarnada en el hombre. Donde hay compromiso con la dignidad humana, en nombre de Jesús, allí está en marcha y actuando el Reino de Dios y su justicia. Su gracia, que salva integralmente al hombre del pecado y toda opresión. La conversión a Dios transforma necesariamente la historia humana.

Con corazón salesiano

En 1845 se abre el Centro Penitenciario “La Generala” en las afueras de Turín. Una cárcel para chicos entre 12 y 18 años que habían delinquido, y donde como toda respuesta al complejo fenómeno de la delincuencia juvenil de entonces, eran sometidos a pesadas disciplinas en los campos del correccional. Un lugar de amarguras al ritmo de una triste monotonía que solo interrumpía la visita liberadora de Don Bosco, cada domingo. 

Asistir a tanto sufrimiento en esas condiciones indignas de vida era para él una herida en el alma que no podía aliviar. Pero su presencia abría una hendija de luz en la oscuridad de las rejas y el encierro. Sabía qué prometerles para cuando salieran y soñaba con ellos: un futuro digno, un hogar lleno de afecto, un trabajo honrado… Y le creían. Porque con él llegaban a sus vidas signos sensibles de salvación y rescate, signos del Reino. Y aunque cada uno regresara luego a sus tristezas, Don Bosco les dejaba al partir una nueva esperanza. Cuando nadie apostaba por su recuperación, él les confirmaba su confianza. Eran ellos quienes debían conocer la gracia que salva íntegramente de todo pecado y opresión. Una visión que se contraponía por demás a la de muchos en su tiempo…

A la Palabra, le digo

No te rindas, aunque a veces duela la vida.
Aunque pesen los muros y el tiempo parezca tu enemigo.
No te rindas, aunque las lágrimas surquen tu rostro 
y tu entraña demasiado a menudo.
No te rindas. Porque sigues siendo capaz de luchar,
de reír, de esperar, de levantarte las veces que haga falta. 
Dios te conoce, y porque te conoce sigue confiando en ti,
sigue creyendo en ti, sabe que, como el ave herida, 
sanarán tus alas y levantarás el vuelo, 
aunque ahora parezca imposible. 
No te rindas. Que hay quien te ama sin condiciones, 
y te llama a creerlo.

José M. Rodríguez Olaizola, SJ, en 
Resistencia

Link canción:

https://www.youtube.com/watch?v=NuLwrs3bqJ0

Fuente:donbosco.arg/youtube/google.

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